Giganotosaurus
La parte superior de la nariz
de Giganotosaurus presenta una superficie rugosa que se va
extendiendo hacia atrás, haciéndose más abundantes arriba de la fenestra ante
orbital (la abertura craneal de mayor tamaño, ubicada entre las órbitas y las
narinas) y las órbitas, rasgos que los científicos vinculan con la presencia de
estructuras queratinosas, similares a las que habrían tenido otros terópodos
como los alosáuridos y los tiranosáuridos. Mientras más rugosa sea una zona, más
grandes habrían sido estas estructuras, por lo que la presencia tan marcada de
estos surcos sobre las órbitas sería evidencia de una prominente ornamentación
queratinosa por encima de los ojos de Giganotosaurus, que se
extenderían a lo largo del rostro hasta desaparecer sobre las narinas. No se
tiene un consenso definido sobre la apariencia de estas estructuras, pero una
de las opciones más populares es que dicha ornamenta era de colores vistosos y
bordes suaves, aunque puede que en las hembras los colores fueran más apagados
y los cuernos menos prominentes, pero esto ya es especulación y no existen
estudios formales al respecto.
La mandíbula inferior de Giganotosaurus tenía
una forma ligeramente cóncava hacia afuera, lo que hacia que la parte externa
de su dentario fuera prominente y similar a una pequeña barbilla, forma que le
habría permitido liberar el estrés producido por sus mordidas. Los dientes que
albergaban estas mandíbulas eran aserrados y ligeramente curvos, pero también
estrechos si se les compara con las piezas dentales macizas que se relacionan a
otros terópodos como los abelisáuridos y los ya mencionados tiranosáuridos.
Aun así, los carcarodontosáuridos desarrollaron dientes así para cumplir un
propósito que los hizo depredadores eficientes; mientras los dientes de Tyrannosaurus estaban
adaptados para demoler todo a su paso, los de Giganotosaurus estaban
hechos para desgarrar la carne de sus presas y hacer que estas se desangrasen,
lo que habría sido especialmente útil al momento de cazar
grandes seudópodos. En vista de que los restos craneales de Giganotosaurus son
escasos, se desconoce la cantidad de dientes que este pudo haber tenido, aunque
se estima un mínimo de 12 piezas dentales en el maxilar y 15 en el dentario, a
cada lado.

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